Ecoansiedad
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Ecoansiedad

La ecoansiedad se define como el temor crónico a sufrir un cataclismo ambiental que se produce al observar el impacto aparentemente irrevocable del cambio climático y la preocupación asociada por el futuro de uno mismo y de las próximas generaciones. El cambio climático se ha convertido en la cuarta preocupación de los españoles, solo por detrás de la subida de precios, una posible guerra mundial o la situación económica.

Cada vez es más frecuente que veamos que se baten records de temperaturas, ya sean máximas o mínimas, en todo el planeta. También estamos asistiendo a sequias, inundaciones e incendios cada vez más devastadores. Hay quien piensa que todo esto es impredecible, que la naturaleza es caprichosa y aleatoria y que poco podemos hacer por cambiarla. Sin embargo, hay quien encuentra explicación a todo esto en la mano del hombre y piensa que materias como la enorme contaminación que generamos cada año, los procesos de deforestación, los consumos de recursos sin responsabilidad y otras tantas acciones han provocado una crisis medioambiental grave. La naturaleza es salvaje, pero esto no significa que no podamos influir en ellas con nuestras acciones.

Si tienes conciencia sobre el proceso de cambio climático que experimenta la Tierra, es muy posible que tengas ecoansiedad. El poner el sufijo ansiedad parece tener una connotación negativa, pero nada más lejos. Recordemos que la ansiedad es una emoción que se hace más visible cuando existe un peligro potencial, algo que pueda afectar a nuestra salud, bienestar o estilo de vida. Si prestamos atención a lo que dicen los científicos en materia medioambiental todos deberíamos estar más preocupados por el devenir de nuestro planeta.

Como ocurre con la ansiedad que generan otras situaciones hay niveles adaptativos, peor también puede ocurrir que determinadas personas pueden desarrollar cuadros patológicos. Siempre es mejor centrarse en la solución que en el problema. En que está bajo nuestro control. Es verdad que no somos un mandatario que pueda hacer políticas estatales de protección de la naturaleza, pero podemos hacer lo que esté en nuestra mano para sumar (o al menos no restar) en la lucha climática. Reciclar, reutilizar, usar menos plásticos, tener un consumo responsable de productos derivados de animales, no consumir productos con aceite de palma, la compra de proximidad, el ahorro de agua potable o el ahorro energético entre otras, son algunas de las medidas que cada uno de nosotros podemos implementar. No es necesario hacerlas todas, pero es muy recomendable que hagamos lo que podamos. Parece que las nuevas generaciones cada vez están más concienciadas con el cuidado del planeta, y esto es muy buena noticia, pero los que no somos tan jóvenes no podemos ser tan egoístas de directamente ignorar el problema porque en nuestro tiempo no vayamos a sufrir las peores consecuencias de todo esto. A todo el mundo le gustaría dejar huella de su paso por la Tierra, pero parece que lo más probable es que la gran mayoría solo dejemos una gran huella de carbono.

ecoansiedad

Hay muchas personas que prefieren hacer oídos sordos y no hacer demasiado caso a las advertencias. Hay varios factores que propician que unas personas tengan más preocupación ambiental que otras, el hecho de conocerlos puede facilitar el proceso de concienciar a los que no lo están y sumar efectivos para la causa. Entre estos factores destacan:

  1. La atribución de responsabilidad. Si pensamos que nuestras acciones no van a hacer absolutamente nada por el cambio no nos implicaremos tanto como si pensamos que en nuestro control está el hacer algo. Hay que poner en relieve que, aunque un pequeño acto como puede ser reciclar un envase puede parecer insignificante, millones de personas haciendo lo mismo si es un acto con relevancia. Hay que ponderar la conciencia global.
  2. Empatía. Las personas que se sensibilicen más con el sufrimiento ajeno, como el sufrimiento animal, el de las personas que viven en zonas afectadas por catástrofes naturales, e incluso, sin ir más lejos, el del vecino que sufre por el asma que le ocasiona la polución, tienen más posibilidades de preocuparse por el medio ambiente.
  3. Las normas sociales. La creencia de que proteger el medio ambiente es la forma correcta de comportarse también ayudará a concienciar sobre ello.
  4. La exposición a la información hace que sea más difícil de ignorar el problema y facilite la concienciación tanto de su peligrosidad como de las recomendaciones.

Jesús Rodríguez Martínez

Tu psicólogo en Ponferrada

www.psicoroma.es

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